sábado, 29 de junio de 2013

Un tono distinto de roja.

Desde hace un tiempo y sobre todo a raíz de la Eurocopa conseguida por la España de Luis Aragonés en 2008 y el éxito en el primer año del Barça de Guardiola, en las categorías inferiores de la selección española se viene trabajando un mismo estilo de juego. Un estilo encabezado por el tiqui taca de Xavi e Iniesta. Y como consecuencia de ello, han ido surgiendo nuevos jóvenes jugadores que se acercan mucho futbolísticamente hablando, como vienen a ser los Busquets, Javi Martínez, Mata, Isco o Thiago. Excepto el primero, todos ellos han destacado en campeonatos sub-21, mediante un juego muy semejante al de los mayores.
Pero como en todo siempre hay alguna excepción. Y esta excepción la encontramos en la selección que se encuentra disputando el Mundial sub-20 en Turquía. Se trata de una rojita diferente, abanderada por los que podríamos decir que son el Cristiano y el Messi españoles, Jesé Rodríguez y Gerard Deulofeu. Ambos jugadores muy distintos a los anteriores, se caracterizan por un fútbol mucho más eléctrico y vertical, que perece que prefieran no tener la pelota y sí salir endiabladamente al contraataque. En este combinado, también cabe alguna perla del toque como podrían ser Suso, Saúl o el atlético Óliver Torres, pero quizá, al estar acostumbrados al fútbol de pase que viene siendo característico, no destaquen tanto.
Seguramente, muchos nos habremos planteado si estas dos perlas, congenian bien dentro del campo, pues ambos son bastante individuales y juegan en equipos rivales, lo que podría llevar a conflictos entre ellos. Pero no, durante este Mundial, Jesé y Gerard han demostrado llevarse genial tanto fuera como dentro del campo y eso se ha visto reflejado sobre el césped.
Podemos estar tranquilos por los jóvenes futbolistas que triunfarán en el futuro, porque estas generaciones venideras prometen y mucho. El éxito de España en los próximos años dependerá en la mayor parte de ellos, pero también de los demás conjuntos nacionales, aunque seguramente muy pocos estarán a la altura de los nuestros.

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